Las Cuevas de los Tayos – Una Expedición increíble de las Cuevas

Entrance to the cave of the Tayos

El fin de semana pasado me embarqué en la aventura de mi vida. Diego y yo estábamos investigando opciones para posibles excursiones, en el camino de Tena a Loja en el Oriente de Ecuador. Durante nuestra búsqueda encontramos una operadora local que ofrece un tour que ofrece una expedición de espeleología (Ciencia que estudia el origen y la formación de las cavernas y las cavidades subterráneas naturales, así como su flora y su fauna) de tres días en las llamadas “Cuevas de los Tayos” a dos horas fuera de Limón Indanza, una pequeña ciudad en el sureste de Ecuador, en un viaje de cuatro horas de la frontera peruana. Después de ponerme en contacto con el operador turístico y leer el itinerario de la excursión, rápidamente se hizo evidente que alguien tenía que experimentar y como yo siempre estoy ansioso por una aventura, fui yo.

Nuestro trayecto comenzó el jueves por la mañana. Salimos de Quito a las 8.30 para llegar a nuestro primer destino en el camino, que era Baños de Agua Santa. Después de aproximadamente tres horas llegamos a la pequeña ciudad en las laderas del Tungurahua. Estaba lloviendo, así que no había mucho que hacer aparte de tener un buen “almuerzo” y continuar nuestro viaje hacia Macas, que era la ciudad más cercana y que servía de camino a Limón Indanza.

Alrededor de las 18:00 llegamos a Macas donde me separé de Diego y continué el viaje a Limón Indanza. Mi autobús no saldría sino hasta las 19:00, así que conseguí una deliciosa comida local y esperé a que mi autobús saliera de la lluviosa Macas. Yo era el único extranjero en la terminal de autobuses, lo cual compensó con algunas conversaciones agradables, en un español malo, acerca de a dónde voy y lo que iba a hacer en la zona; ya que la ciudad no se considera un importante destino turístico.

Otras tres horas más tarde llegué a Limón Indanza en una torrencial lluvia, tratando de averiguar el camino más cercano a la oficina de “Tayos Expeditions” donde recibiría mi equipo y pasaría una noche en una Hostal. Les pregunté a algunos lugareños por la dirección y sólo un poco más tarde llegué a “Tayos Expeditions”, recibí el equipo y me dirigí a mi hostal donde pasé la noche. Yo estaba emocionado y un poco nervioso ya que realmente no sabía qué me esperaba.

  El día siguiente comenzó a las 7:00am en punto donde nos reunimos en la oficina para conocer a todos los demás participantes y guías, así como empacar nuestras cosas para comenzar la aventura. Después de empacar nos fuimos un buen desayuno en la ciudad y posteriormente dejamos Limón Indanza.

Era un recorrido de dos horas para ir al río del cual tomamos una canoa cerca de 30 minutos corriente abajo. El paseo fue increíble, a través de hermosos cañones y pasando una serie de impresionantes cascadas hasta que llegamos al punto de desembarque, una pequeña península en medio de dos grandes ríos, en ese lugar desemboca un solo rio. Saltamos de la canoa, cargamos nuestras mochilas y empezamos a caminar.
El camino comenzó bastante intenso y el hecho de que estaba a unos 30 grados de temperatura no lo hizo más fácil. Estábamos en medio de la densa selva o bosque primario del Amazonas lo cual hacía que pasáramos algunas partes bastante desafiantes. Además de eso, subimos unas colinas realmente empinadas. El clima cambió rápidamente, después de comenzar con un buen sol empezó a llover muy fuerte, luego de sólo un par de minutos de caminata se transformó el suelo en una mezcla de agua y barro en el que nos hundiríamos a veces incluso hasta la rodilla. Nos llevó alrededor de dos horas y media hasta que llegamos a la cima de la colina, donde almorzamos en una comunidad local Shuar. Después de descansar por un rato continuamos nuestro camino cuesta abajo a un río que tuvimos que cruzar para alcanzar nuestro refugio para la noche. Durante la caminata empezó a llover nuevamente y nuestros guías ya sugirieron que tal vez no seríamos capaces de cruzar el río si la corriente era tan fuerte, lo que indicaba que dormiríamos en medio de la selva.

Raft at the riverUna vez en el río, la corriente era realmente fuerte, lo que hacía casi imposible atravesar la cuerda, la misma que era necesaria para que cruzáramos en la balsa de madera hecha a mano que estaba anclada en la orilla del río. Sin embargo, nosotros atamos una cuerda alrededor de uno de los guías que también tenía un chaleco salvavidas y finalmente cruzó sólo nadando. Después de eso, apretó la cuerda y uno por uno cruzamos el río en la balsa. Estuve un poco nervioso ya que tenía mi cámara en mi mochila y realmente no quería ver que se caiga en el río, sin embargo, después de un largo esfuerzo todos cruzamos. En el momento en que todos nosotros llegamos al otro lado era alrededor de las 19:30 y obscuro, pero aun así teníamos alrededor de 2 horas de caminata cuesta arriba delante de nosotros. Alrededor de las 21:30 llegamos a la otra comunidad Shuar donde cenamos y pasamos la noche en su refugio.
La mañana siguiente comenzó bastante fácil. Nos levantamos alrededor de las 8.30, tomamos el desayuno y la posibilidad de comprar collares hechos a mano o pulseras, antes de dirigirnos a la cueva (Las Cuevas de los Tayos).

Fue después de una hora de caminata que llegamos a la entrada de la cueva. La escena era impresionante, en medio de la selva había una pequeña corriente de río que se transformó en una cascada cayendo en la entrada de la cueva. La entrada es un agujero de 55 metros que conduce a la cueva obscura.

Cueva de los tayosUna vez allí, nuestros guías empezaron a prepararse para el descenso, atornillando ganchos en el muro de piedra mientras nos poníamos nuestros arneses. Al cabo de un rato terminamos los preparativos y de nuevo uno a uno empezamos a descender a la cámara negra. De pie en el borde, sentí nerviosismo y emoción que me invadían, pero no había otra manera, tuvimos que descender allí.

Tomó alrededor de una hora para que todo el grupo bajara a la cueva y al momento que llegué pude sentir la humedad, mi ropa también todavía estaba mojada desde el día anterior, lo que no hacía las cosas más cómodas. Enseguida saque mi cámara que estaba empañada, lo que me hizo tomar fotos bastante desafiantes. Sin embargo, me las arreglé para tener una buena vista. Además de la humedad, había un ruido no identificable que más tarde me imaginé que eran los pájaros “Tayos” de los que venía el nombre de la cueva. Los Tayos son aves nocturnas que solo se encuentran en las cuevas de Colombia, Perú y Ecuador y son los únicos pájaros que ven con la ayuda de ultrasonidos. Su grito era intenso y no se detuvo durante todo el tiempo que estuvimos en la cueva, pero volveré a eso más tarde.

Comenzamos a caminar hacia el llamado “Altar”, que es una sala enorme a unos 30 minutos en la cueva y sirvió como nuestra habitación para dormir por la noche. Guardamos nuestras mochilas, almorzamos y empezamos a explorar la cueva. Era increíble, yo no era consciente de la magnitud de la cueva; la misma que consiste en siete kilómetros de territorio que ha sido explorado hasta ahora. Sin embargo, se cree que hay muchas otras cámaras ocultas que aún no han sido exploradas. La primera cámara que exploramos estaba llena de estalagmitas y estalactitas que se cree que tienen miles de años. De allí nos deslizamos a través de un pequeño y estrecho túnel, hacia otras partes. En esa cámara había un río hermoso del cual fluyó una cascada en rocas perfectamente formadas de miles de años que caían sobre ellos. La cascada fluyó en un pequeño estanque, y como nadie había tomado una ducha en dos días aprovechamos la oportunidad y fuimos para un refrescante y limpio nado. Después, nos dirigimos al altar donde preparamos la cena y escuchamos a uno de los guías locales contando las muchas leyendas que rodean Las Cuevas de los Tayos. A pesar de los gritos muy fuertes de los pájaros que se hicieron aún más fuertes debido a sus actividades nocturnas, me desmayé del cansancio durante una de las historias de “Don José”.

El día siguieNils in front of riversnte comenzó a las 5:00 de la mañana porque no sabíamos sobre las condiciones meteorológicas por encima del suelo y no queríamos arriesgarnos a quedar atrapados en el río por mucho tiempo otra vez. Después de un desayuno ligero, empacamos todas nuestras cosas y nos fuimos a la salida de la cueva. Una vez más ponernos ropa mojada ya que la humedad y las gotas de la cueva no apoyan el proceso de secado. Una vez en la salida, tuvimos que subir los 55 metros de nuevo. Teníamos el equipo para apoyarnos en el ascenso, pero esencialmente todo el mundo tenía que lanzar la cuerda a la luz en la parte superior.

El ascenso fue probablemente una de las partes más agotadoras del viaje ya que tomó alrededor de 30 minutos de escalada constante por persona. Cuando llegamos a la cima, los miembros de la comunidad Shuar estaban esperándonos con un almuerzo tradicional de un envuelto y cocinado en hojas. Descansamos un rato hasta que salimos a la última parte de la expedición.

Una vez más se cruzó el río en nuestro camino, el cual en ese momento no era tan difícil de cruzar ya que la lluvia había parado y pudimos remar en la balsa. Una vez en el otro lado, caminamos a lo largo de la corriente del río. Sin embargo, el agua era todavía bastante alta debido a las lluvias anteriores, lo que significaba que teníamos que caminar a través del agua, era tan alto que llegaba a mi pecho e incluso tuvimos que nadar algunas partes. Además, la selva que teníamos que atravesar para llegar al punto de bajada era tan densa que tuvimos que escalar a lo largo de los acantilados del lado del río. Un par de personas, incluido yo, cayó en el río desde los acantilados que eran muy resbaladizos y cubiertos de musgo. Sin embargo, fue refrescante y muy apreciado en ese punto debido a las altas temperaturas. Después de aproximadamente 2 horas y media llegamos al punto en que la canoa nos estaba esperando y tengo que decir que me sentí aliviado. Tomamos la canoa de nuevo en nuestro punto de partida en el que nos cambiamos a nuestra ropa seca restante y tuvimos una cerveza fría bien merecida en la tienda más cercana.

Mirando hacia atrás en el tour, tengo que decir que fue la aventura de toda una vida. Realmente no sabía en qué me estaba metiendo, pero no me arrepiento de haber participado en eso. Aunque algunas partes fueron dolorosas, la sensación de logro y la formación de equipo durante el viaje fue increíble.

Un agradecimiento especial a Tayos Expeditions por la gran organización y orientación y al equipo que hizo de esta una experiencia verdaderamente memorable.

¡Gracias!

Group in front of cave

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